Qué ha pasado en realidad
Cuando guardas una imagen de una página web, el navegador escribe lo que el sitio le envió. No convierte por el camino. Si la página servía un WebP —y muchísimas ya lo hacen— un WebP es lo que aterriza en tu carpeta de descargas, tuviera el aspecto que tuviera en pantalla.
Esto pilla desprevenida a la gente porque la imagen se veía perfectamente normal en el navegador. Y lo era. Los navegadores llevan años leyendo WebP. El problema solo aparece en el paso siguiente, cuando el archivo se encuentra con algo que no es un navegador.
Por qué las webs sirven WebP
Porque pesa menos. Con la misma calidad aparente, un WebP suele ser entre un 25% y un 35% más ligero que el JPG equivalente, y bastante más ligero aún que un PNG de la misma fotografía. En una página con una docena de imágenes eso cambia de verdad lo que tarda en aparecer, y por eso se ha vuelto lo normal en lugar de un experimento.
Desde el lado del sitio no hay nada mal. Sirvió un formato moderno a un navegador que lo entiende. El formato no se eligió pensando en tu carpeta de fotos.
Quién lo rechaza, y por qué
Los rechazos se concentran en tres sitios, y todos cuentan la misma historia: el software es anterior al formato, o no ha tenido motivo para añadirlo.
- Visores y editores de fotos antiguos. Cualquier cosa que no se haya actualizado en unos años puede sencillamente no saber que el formato existe.
- Formularios de subida. Un formulario que solo acepta
.jpgy.pngrechazará el WebP en la puerta, y el mensaje de error casi nunca explica por qué. - Imprentas y flujos de trabajo documentales. La impresión es conservadora a propósito: se estandariza en formatos que llevan décadas comportándose de forma previsible.
Nada de esto significa que el archivo esté dañado. Un WebP que una imprenta rechaza es una imagen perfectamente íntegra: solo lleva una chaqueta que el portero no reconoce.
Qué hacer al respecto
Hay dos opciones honestas, y cuál te conviene depende de si esto es puntual o una costumbre.
Convertir el archivo. Es lo que casi todo el mundo quiere. Pasarlo a JPG te da un archivo que se abre en cualquier parte; pasarlo a PNG es lo correcto si la imagen tiene fondo transparente, porque JPG no puede guardar transparencia y la rellenará de blanco.
Vale la pena saberlo: como tu navegador ya decodifica WebP, un conversor no necesita enviar el archivo a ningún sitio. El de esta web hace el trabajo en tu propia máquina, así que no hay subida que esperar ni servidor que se quede con tu imagen después. Puedes mirar la pestaña de red y verla en silencio mientras funciona.
Pedirle otro formato al sitio. A veces se puede, casi nunca. Algunas webs ofrecen un botón de descarga con opción de formato, y hacer una captura te da un PNG a costa de la calidad y de las dimensiones originales. Ninguna de las dos es fiable como para contar con ella.
Cuándo quedarse con el WebP
Si la imagen va a una web tuya, déjala como está. Ahí el WebP hace exactamente su trabajo, y convertirlo a JPG solo haría el archivo más pesado sin ganar nada. Lo mismo si únicamente vas a mirarlo en un navegador.
Convierte cuando el archivo tenga que salir del navegador: a una persona, a una impresora, a un formulario o a un programa antiguo. Esa es toda la regla.