Guía
Cómo convertir HEIC a JPG en el iPhone
No hace falta un ordenador, y no hace falta instalar nada de la App Store. Hay tres formas de hacerlo en el propio teléfono, y la que te conviene depende de si es cosa de una vez o una costumbre.
1. Hacerlo en el navegador del teléfono (lo mejor para una vez)
Abre el conversor de HEIC a JPG en Safari o Chrome en el iPhone, toca la zona de carga y elige las fotos de tu carrete. Los archivos convertidos se guardan de vuelta en el teléfono.
No se instala nada y no se sube nada: la conversión ocurre dentro de la pestaña, en el propio teléfono. Vale la pena decirlo claro, porque la mayoría de conversores que aparecen al buscar desde el móvil hacen justo lo contrario: mandan tus fotos a un servidor y te las devuelven.
2. Usar la app Atajos (lo mejor si lo haces a menudo)
Atajos viene incluida en iOS, así que no hay nada que descargar. Ábrela, crea un atajo nuevo y añade la acción Convertir imagen con el formato en JPEG. Activa Mostrar en hoja para compartir y el atajo aparecerá cada vez que compartas una foto.
A partir de ahí, convertir es: seleccionar las fotos, tocar Compartir, tocar tu atajo. Procesa un lote entero de una vez y funciona sin cobertura.
3. Cambiar el ajuste de la cámara (lo mejor para prevenirlo)
Abre Ajustes → Cámara → Formatos y elige Más compatible. A partir de ese momento la cámara guarda JPG en lugar de HEIC.
Las fotos que ya has hecho siguen siendo HEIC —esto solo cambia lo que pasa a partir de ahora— así que lo normal es activarlo una vez y convertir lo atrasado con alguno de los métodos anteriores. Lo que pierdes es el ahorro de espacio, que es justo lo que aporta el HEIC.
Un ajuste que conviene conocer
En Ajustes → Fotos, la opción Transferir a Mac o PC tiene un modo Automático. Con él activado, las fotos se convierten a JPG mientras se copian por cable. No hace nada con AirDrop, el correo ni las apps de mensajería —solo con una transferencia por cable— así que no sustituye a convertir.
Con qué no contar
iOS a veces convierte una foto a JPG al salir por Mail o por una app de mensajería, y a veces no. Depende de la app y de cómo se adjuntó la foto, y por eso la misma persona puede enviar una foto que se abre perfectamente una semana y un HEIC que nadie puede leer a la siguiente. Si de verdad importa que el archivo se abra, conviértelo antes de enviarlo.